De la recepción a la entrega: con qué llegó el equipo, quién lo está viendo, qué pieza se le puso y cuánto quedó de utilidad. Sin libreta y sin preguntarle al técnico.
No inventamos problemas. Son los que se repiten en cualquier taller de celulares que todavía se lleva con libreta y grupo de WhatsApp.
Cliente, equipo, IMEI, falla, con qué llegó y fotos. Sale su comprobante.
Cada cambio de estado queda con hora y nombre. Las refacciones salen del inventario.
Con revisión de salida y ticket. Si queda a deber, pasa a cuentas por cobrar.
El corte cuadra o te dice cuánto falta, y el tablero te dice si ganaste.
Pantallas reales del sistema, con datos de demostración. Toca cualquiera para ampliarla.

Quién trae el equipo, qué equipo es, qué le pasa, con qué lo deja, cómo se desbloquea y las fotos. El IMEI se comprueba solo. Quien está en el mostrador no tiene que acordarse de nada: la pantalla le va diciendo.

Folio, cuándo entró, de quién es, qué equipo, qué falla, en qué va y quién lo trae. Arriba, los atajos que de verdad se usan: atorados, listos sin avisar, pasados de fecha y sin recoger. Se busca por teléfono, por IMEI o por la falla.

La falla que reportó el cliente, el diagnóstico del técnico y el trabajo que se hizo. Y la revisión de entrada contra la de salida, punto por punto: pantalla, touch, cámara, botones. Eso es lo que termina una discusión sin subir la voz.

Un precio por trabajo y por modelo: contesta «¿cuánto por la pantalla de un A54?» sin adivinar y sin que dependa de quién esté en el mostrador. Capturas el precio ya con IVA —como lo dices en el mostrador— y el sistema saca el neto y te enseña lo que deja contra lo que cuesta la pieza.

Al cobrado se le quita el IVA (que no es tuyo), las refacciones que se usaron y los gastos del periodo. Lo que queda es lo que ganaste. Y arriba a la derecha, cuánto tienes que vender para no perder: con tus gastos fijos y tu margen, el número exacto donde el taller empieza a ganar.

Cada turno con su fondo, lo cobrado, los retiros y lo que se contó. Y un aviso que no se calla: «2 cortes cerraron con faltante en el periodo». Un faltante suelto es un descuido; varios seguidos en la misma caja o con la misma persona es otra cosa.

Quién quedó a deber, de cuándo, cuánto abonó y cuánto falta. Separado por antigüedad, porque lo que lleva mes y medio sin moverse ya no se cobra solo — y es dinero tuyo que está en la calle.

Al abrir la caja se cuenta billete por billete y el sistema suma. Se hace así, y no escribiendo un total, porque el día que falte dinero es la única forma de saber si vino del cierre anterior o de un fondo mal capturado.
Un sistema completo, sin módulos que se cobran aparte.
Fotos del equipo, con qué lo deja y revisión punto por punto.
Se guarda cifrado, se borra al entregar y cada consulta queda anotada con nombre.
Se valida al capturarlo, y el historial del equipo queda pegado a él.
De recibido a entregado, cada paso con su hora y su responsable.
Con IVA incluido, garantía y el margen que deja cada trabajo.
Lo que hay, lo que salió a cada orden y lo que hay que pedir.
Qué equipo está esperando qué pieza, y a quién se le pidió.
Micas, fundas, cargadores y accesorios, con su ticket y su existencia.
Equipos que compras, lo que les inviertes y en cuánto salieron.
Fondo contado, esperado contra contado y aviso de faltantes repetidos.
Quién te debe, desde cuándo y cuánto ha abonado.
Utilidad real, punto de equilibrio, tiempos, reincidencias y eficiencia.
Quién recibe, quién repara, quién cobra y quién ve los números.
Quién hizo qué, cuándo y desde dónde. Ni el sistema puede corregirla.
Tu operación resguardada todas las noches, sin que lo pienses.
Cifrado, borrado automáticamente al entregar, y cada vez que alguien lo consulta queda anotado con su nombre. Nunca se imprime ni se manda por mensaje. Ningún papelito pegado al equipo.
Con IVA incluido, que es como se cotiza en el mostrador. El sistema saca el neto para comparar contra lo que te cuesta la pieza — y así el margen que te enseña es el de verdad.
Hablas directo con quien hace el sistema, en tu idioma y tu horario. Se ajusta a cómo trabajas tú, no al revés.
El precio es por sucursal. Todas las funciones incluidas: no hay módulos que se cobren aparte ni límite de usuarios, de equipos o de órdenes.
Precios en pesos mexicanos. ¿Tienes varias sucursales? Escríbenos.
Te lo mostramos funcionando con tus equipos, tus precios y tu forma de trabajar. Sin costo y sin compromiso.
WhatsApp 618 813 6800